Folklore y cultura del Municipio Torres
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Folklore es un término proveniente del inglés folklore: folk (pueblo) y lore (conocimiento). Significa, por tanto, conocimiento del pueblo, o cultura del pueblo. Algunos autores, como Antonio Machado y Agustín García Calvo, utilizan también la traducción correspondiente, sabiduría popular.

El folklore es el conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., tradicionales de un pueblo. También es la ciencia que estudia estas materias.

Un material folklórico es, generalmente, de autor anónimo, datación incierta y transmitido oralmente de generación en generación. En especial, se suele usar el término folklore para referirse a la música folklórica, es decir, de raíces populares.

Nuestro Municipio es rico en Folklore y tradición, por lo que se encuentra el tamunangue en tierras Curarigüeñas, La Bomba en tierras de San Pedro, la guitarra de Alirio Díaz y Rodrigo Riera, así como el grupo de Don Pío Alvarado y  sus golpes.

EL TAMUNANGUE

 

Cada año, tras la bendición del pan de San Antonio de Padua, el pueblo de Curarigua se viste de fiesta para celebrar el Tamunangue.

Este baile que combina la música con el baile y el fervor religioso, se realiza también para pagar promesas relacionadas con la salud, bonanza económica y la recuperación de objetos perdidos. Por esta razón, se inicia con una misa al santo.

El Tamunangue consta de siete danzas que se realizan a lo largo de toda la procesión. Cada una va precedida de una Salve y la pieza musical "La batalla" (ejecutada por dos hombres que la simulan). Las demás se denominan así: La bella, el Galerón, el Chichivamos, el Poco a poco, la Perrendenga, el Galerón y el Seis figuriao.

Todas estos sones van acompañados de instrumentos de percusión, como maracas y tambor, y de cuerdas como el cuatro y el quinto. La cantidad de instrumentos depende de la agrupación. La voces que les acompañan, ellas cantan estribillos cortos o largos entre los que se dan gritos o falsetes.

Los asistentes al Tamunangue normalmente visten, en el caso de las mujeres con faldas floreadas y blusas blancas, y en el de los hombres, con pantalones, camisa, alpargatas y sombrero.

El baile de esta expresión cultural fusiona la cadencia latina con la africana en metáforas y la elegancia de los bailes europeos de salón, que van hilando los sones. No hay una coreografía establecida para las parejas y los movimientos más comunes son giros y vueltas acompañados con galanteos y persecuciones entre uno y otro.

El Tamunangue es considerado como una de las expresiones más importantes del quehacer cultural del país, dada su riqueza a la hora de la ejecución y esa mezcla de lo profano con lo religioso que es producto de nuestra herencia blanca, india y negra.

El Tamunangue, no es como algunos se imaginan, una diversión, sino una especie de rito que practica el pueblo de estos lugares, en homenaje a San Antonio. De tal manera que el pueblo de la citada región de Lara acostumbra a interpretar este baile en pago de alguna promesa a San Antonio y, principalmente, en el día del santo, el 13 de Junio. En este caso lo hacen delante de un altar y los músicos acostumbran quitarse el sombrero cuando van a cantar. 

 Además, siempre inician el canto con una Salve, cuya letra es la misma de la oración, así llamada, que ellos cantan como un tono. Sigue la parte llamada la Batalla que es una esgrima del garrote al compás de una música descriptiva. De resto, es una serie de danzas religiosas efectuadas en honor a un determinado Santo, es costumbre desde tiempos muy remotos en varias regiones de España.

Los Sones Del Tamunangue

La Batalla: Marca el inicio del ritual. Comienza con una introducción instrumental y luego es interpretada por un dúo masculino. Paralelamente, dos hombres simulan luchas de esgrima con varas.

La Bella: Caracterizada por un ritmo alegre y acompañada de gritos, consiste en una copla cantada mientras una mujer es perseguida al tiempo que se le entrega una vara de vez en vez.

El Chichivamos: También llamado Yiyivamos, es un son responsorial en ritmo de tambor. En este baile, se saluda al santo y luego se inicia el baile en parejas sueltas y por turnos.

La Juruminga: Consiste en un verso cantado por una solista y contestado por un coro que anima a los que bailan. En este son, el hombre realiza movimientos de galanteo mientras que su compañera toma la falda con la mano izquierda y con la otra, sostiene una vara. Cuando la pareja se cansa, entregan la vara a otra y así sucesivamente.

El Poco a Poco: Recibe su nombre de su primer movimiento, una pantomima de montaje de un caballito.Se compone de dos partes. En la primera, una solista canta y el coro responde y en la segunda, hay un allegro a dos voces en cuatro frases repetidas.
La danza es una pantomima bailada en giros enteros donde el hombre persigue a la mujer. Luego, éste sufre de calambres y debe ser auxiliado por ella, quien lo monta en el caballo para llevarlo a sitio seguro. Aquí tienen lugar improvisaciones humorísticas.

La Perrendenga: Ritmo alegre pero no más que el Poco a Poco. En esta danza de carácter responsorial, también se usan varas pero para sugerir galanteo en vez de lucha.

El Galerón:
Son en honor a San Pascual, supuesto amigo de San Antonio. Se basa en una poesía que dicta las voces de mando para el baile, que puede realizarse bien sea en parejas o alternadas o simultáneamente a manera de competencia.

El Seis figuriao: También llamado Seis por Ocho, Seis Florido o Seis Corrido. Es el baile que cierra el Tamunangue y recibe su nombre porque lo ejecutan seis bailarines. Tiene un corte criollo en su estructura musical. Dos parejas sueltas o enlazadas forman una especie de esquina alrededor de otra que baila haciendo figuras típicas de la danza local y pasos de baile de salón.

 

 LEYENDA DEL DIABLO DE CARORA

Propiedad del pintor Juan Chirinos.

Que mas aterrador que el Diablo? Eso fue lo que ataco a la antigua ciudad de Carora convirtiéndola así en un pueblo endemoniado…

 Esto es lo que nos cuenta esta maravillosa historia obra del pasaje del tiempo en nuestra ciudad.

 En la colonia, Carora fue como todas las ciudades y aldeas, un sitio de paz, tranquilidad, vida familiar, monótona, religiosa, de buenas costumbres.

 Siempre a sido religiosa donde se practican las enseñanzas de Cristo, donde campea la 'honestidad de sus habitantes junto con una moral estricta y un sentido firme y único de la justicia Para mediados del siglo XVIII, existían en Carora cuatro  hermanos de apellido Hernández Pavón y dos. Alcaldes: Don Adrián Tuñón de Miranda y Don Tiburcio Riera. Los hermanos Hernández se dedicaban al contrabando con Coro y esto alcanzó tal magnitud que intervinieron las autoridades respectivas y ordenaron perseguir y acabar con tal contrabando. Los dos Alcaldes lograron sorprender a los hermanos Hernández e hicieron preso a uno, teniéndolo, en calidad de detenido, en la actual casa de gobierno. Los otros tres hermanos procedieron al rescate, atacaron la casa de la policía, dieron muerte a un soldado y liberaron a su hermano. Esto Lo hicieron aprovechando la siesta de Los caroreños.

 Los cuatro hermanos se descuidaron, parece que se tornaron unas copas Lo que dio tiempo a que loS Alcaldes reunieran sus fuerzas y Los atacaran. Las fuerzas del gobierno eran superiores y a los hermanos Hernández Pavón, no les quedó otro recurso que refugiarse en el Convento de Santa Luda, que estaba situado en la calle Falcón, por los lados del EL Pajón. En este tiempo, los conventos gozaban de la inmunidad, no se podías allanar sin trámites muy complejos, pero los Alcaldes y sus fuerzas enormemente indignados llegaron al Convento y cuando el Prior, se negó a entregar a los refugiados amenazaron con destruir las puertas con hachas, entrar ellos mismos y sacar a los fugitivos bajo protesta por el sacrificio que significaba forzar la entrada de su Convento.

 Los hermanos fueron llevados a la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar), y ejecutados en el acto. Esto para la Carora de entonces, pequeña villa recoleta, respetuosa con las Autoridades y con Santo Temor a Dios, fue un escándalo que produjo asombro, ira y miedo colectivo. Al no explicarse por que hubo cinco muertos, blasfemias, irrespeto a la Casa de Dios y a sus servidores consagrados.

Apelaron entonces a las fuerzas sobrenaturales y se creó la leyenda de que en Carora el Diablo andaba suelto. El destino que corrieron los Alcaldes no pudo ser menos dramático: Don Tuñón de Miranda huyó al Nuevo Reino de Granada y con otros nombres, se radica en Tunja y Don Tiburcio Riera, fue preso, juzgado y sentenciado a muerte, ejecutando en la Plaza de La Guaira, en una de cuyas mazmorras estaba detenido.

 

 

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